lunes, 3 de abril de 2017

Travesía Tonio Cañuela marzo 2017

Fecha: 25/03/2017

Participantes: Rafael Coronado, Sergio Estríngana y Esthela Sánchez

Aunque la noche de antes llegamos tarde a La casa del espeleólogo, decidimos poner el despertador a  las 7.30 para empezar prontito, alguno saltó en cuanto sonó el despertador, a otros se nos pegó un pelín el saco… Desayunamos,  a por el traje de faena y repaso de las tres sacas que íbamos a llevar con su cuerda de 55, otra de repuesto, cordinos de recuperación, abrigo (que me vino estupendamente), comida, agua…
Con  el traje de faena puesto allá que subimos en el coche de Sergio al parking de Tonio. A las  10.30 ya estábamos allí. El tiempo desagradable, no acompañó en los 15-20 min de aproximación. Nos ataviamos con chubasqueros y alguna otra “idea” que se ocurrió para no llegar chorreando a la boca… menudas pintillas, jijiji. Aunque lloviendo la visibilidad era buena y pudimos disfrutar de las vistas en el trayecto de subida.
Una vez en la boca de la cueva, Sergio empezó a instalar el primero pozo con premura para ponernos a cubierto cuanto antes (eso creíamos) y a las 11 estábamos entrando, ¡que nervios! La idea era Sergio instalando,  Rafa recuperando, y yo ayudando en la recuperación (como podía)
En la boca de la cueva

Empezamos a bajar primer pozo, donde me sorprendieron las arañas de la entrada, a continuar, segundo pozo…todavía seguían cayendo “goterones”. Nos habían avisado que con lluvia el tercer pozo era el que con más probabilidad tendría más agua… “ojala se equivoquen” pues efectivamente caía una “pequeña cascadilla” en la cabecera del pozo que logró mojarnos ¡pero bien! Después llegamos al P48.. la cosa se pone interesante, sin terminar de bajarlo cogemos un pasamanos para desviarnos a la izquierda, donde hay una pequeña escalada de 4 mts, cuidado con no equivocarse de cuerda, una es la continuación del pasamanos y la otra es para subir al siguiente pozo (dos cabeceras), los “goterones” siguen estando bien presentes, jejeje.
Llegamos al famoso paso estrecho de la Diaclasa Vertical, con el consiguiente respeto que por lo menos para mí suponía, un poco de agobio. La cabecera no está en su inicio, sino que una travesía en horizontal, asegurada por un pasamanos, nos acerca al punto de descenso, en el cual hay que mirar un poco hacia abajo para elegir el lugar menos estrecho para descender… Es recomendable cambiar el descendedor al cabo corto para poder hacer la bajada... y yo con algún que otro enganchón de la saca, y que a la cuerda que le cuesta avanzar en el tramo vertical(podría ser por mi peso jejejej)… ¡hecho!
Seguimos descendiendo pozos, hice alguna recuperación de cuerda… Todo el rato en movimiento, con alegría, recuperando, ensacando, para no quedarnos fríos. Y como no, con algún tarareo/silbidito de canción… Descendemos ya el P55, esta vez baja Rafa primero, yo en medio y por último Sergio, en este pozo tampoco hay que llegar hasta el final, hay un pasamanos que nos dejar en una pequeña repisa.

Repisa P55 
Después hay una sucesión de pozos, y ya llegando a los tres últimos…  Empezamos a escuchar un ruido, sin saber seguro “ es agua” “ es aire..” ¿Cómo estará el meandro? No nos equivocamos en ninguna de las dos cosas.
Sergio instaló en pozo final bien rápido para estar en el Meandro de la Borrasca el mínimo tiempo posible del viento y el agua que caía. Este estrecho e incómodo meandro nos deja en el pequeño agujero que asoma sobre la bóveda de la enorme sala Olivier Guillaume. Me preparo para la gran bajada, me descuelgo en el volado y sólo puedo decir que es impresionante y alucinante ¡los pelos de punta! Desde abajo Sergio con su luz(reservando las baterías para Cañuela ;))  me alumbró para poder disfrutar de la inmensidad de la sala ;) Esperamos que baje Rafa, creo que igual de emocionado y ya todo recogido, nos disponemos a continuar por Cañuela.

Destrepes por caos de bloque es Sala Guillaume
Mientras atravesamos la gran sala y sin dejar de alucinar por sus dimensiones, vamos bajando la rampa de piedras, al poco de bajar unos catadriópticos  conducen al sitio adecuado por el que continuar la travesía. En seguida llegamos a la Antesala, y antes de continuar hacemos una parada técnica, para comer algo, reponer energía, escurrir calcetines… jajajja, todo bastante rápido para no quedarnos helados.
Nos volvemos a poner en marcha, descendiendo por la Antesala. Después pasamos por la galería del 10 de agosto, donde cruzamos un puente de roca desde el cual metros más abajo se veía el curso activo de la cueva, pasamos por el impresionante balcón bajo el que se encontraba la sala del Vivac. Después se abre la Galería de las Sierras, donde se hay unas impresionantes formaciones como su propio nombre indica, de varios metros de longitud, continuamos por la izquierda hasta llegar a la Galería del Patinazo, por suerte no nos llevamos ningún resbalón todavía ( ya nos esperaban a la salida ).
Foto "artística" en Galería de las Sierras
Gran espeleotema con forma serrada
Esta galería termina en la sala de la encrucijada, a partir de aquí nosotros tomamos la opción de continuar por la Galería del Bulevar, ya nos queda una última trepada, yo me tuve que ayudar con la cuerda instalada en fijo, después ya una cómoda galería, prácticamente de suelo plano que nos llevará al último P15, que conecta con el Cañón Oeste. Vistas muy chulas desde la cabecera del pozo. El camino continúa por la parte del cañón que no está el arco, continuamos y nos topamos con el pasamanos, que evita el desfondamiento que hay de 12 mts a nuestros pies.
Pasamanos final
No sabíamos si encontraríamos todavía luz en la salida, agradable sorpresa al comprobar que sí. Fotos de rigor y cueva conseguida!!!!
Varias fotos después... ¡En la salida de Cañuela!
Una vez en la salida de Cañuela empezamos el descenso por la senda con barro hasta arriba, resbalones, decidimos ir por la hierba, algo más cómoda pero igual de resbaladiza… Unos cuantos resbalones después que no fueron pocos, incluso pensando que ya estábamos “a salvo”, nos hicieron llegar al puente que cruza el río para iniciar la subida a La casa del espeleólogo, finalizando así nuestro día de aventura. 

Agradecer a mis compañeros el darme la posibilidad de conocer esta impresionante travesía, que aunque pasada por agua, pudimos disfrutarla a lo grande.

                                                             Esthela Sánchez